
A costo di apparire cinici confessiamo di ritenere intollerabile il peso che i media occidentali stanno dando in questi giorni alla morte di Orlando Tamayo Zapata. E non certo per mancanza di rispetto nei confronti della perdita di una vita umana, ma quanto per l’ipocrita campagna inscenata da chi quotidianamente ignora e occulta il fatto che ogni anno 13 milioni di bambini muoiono per malattie legate alla fame nell’indifferenza generale e con la complicità politica di chi oggi si strappa le vesti per i diritti umani. E allora tutto fa brodo pur di attaccare chi ha costruito un sistema sociale che ha eradicato fame e miseria, e che lo ha fatto nonostante un blocco economico che dura da oltre 50 anni. Anche la strumentalizzazione di una tragedia che di dissenso politico ha ben poco. Pubblichiamo di seguito alcune interessanti riflessioni, purtroppo sono in spagnolo ma la volontà di rispondere immediatamente all’ennesima aggressione mediatica ci ha spinti a rimandare al prima possibile la loro traduzione.
ZAPATA: ¿UN MUERTO UTIL?
La absoluta carencia de mártires que padece la contrarrevolución cubana, es proporcional a su falta de escrúpulos. Es difícil morirse en Cuba, no ya porque las expectativas de vida sean las del Primer Mundo –nadie muere de hambre, pese a la carencia de recursos, ni de enfermedades curables–, sino porque impera la ley y el honor. Las Damas de Blanco y Yoani pueden ser detenidas y juzgadas según leyes vigentes –en ningún país pueden violarse las leyes: recibir dinero y colaborar con la embajada de Irán (un país considerado como enemigo) en Estados Unidos, por ejemplo, puede acarrear la pérdida de todos los derechos ciudadanos en aquella nación–, pero ellas saben que en Cuba nadie desaparece, ni es asesinado. Por demás, uno entrega su vida por un ideal que prioriza la felicidad de los demás, no por uno que prioriza la propia. Así que la lamentable muerte de Orlando Zapata, un preso común –de largo historial delictivo, en nada vinculado a la política–, regocija íntimamente a sus hipócritas “dolientes”. Transformado después de muchas idas y venidas a prisión en “activista político”, Zapata fue el candidato perfecto para la autoejecución. Era un hombre “prescindible” para los grupúsculos, y fácil de convencer para que persistiera en una huelga de hambre absurda, de imposibles demandas (cocina y teléfono personales en la celda) que ninguno de los cabecillas reales tuvo la valentía de mantener. Cada huelga anterior de los instigadores había sido anunciada como una probable muerte, pero los huelguistas siempre desistían en buen estado de salud. Instigado y alentado a proseguir hasta la muerte –esos mercenarios se frotaban las manos con la expectativa de que muriese, pese a los esfuerzos no escatimados de los médicos–, el cadáver de Zapata es ahora exhibido con cinismo como trofeo colectivo.
Como buitres estaban los medios –los mercenarios del patio y la derecha internacional–, merodeando en torno al moribundo. Su deceso es un festín. Asquea el espectáculo. Porque los que escriben no se conduelen de la muerte de un ser humano –en un país sin muertes extrajudiciales–, sino que la enarbolan casi con alegría, y la utilizan con premeditados fines políticos. El caso de Zapata me recuerda el de Pánfilo: los dos fueron manipulados y de cierta forma conducidos a la autodestrucción de forma premeditada, para satisfacer necesidades políticas ajenas: uno, llevado a una persistente huelga de hambre de 85 días (había realizado ya otras anteriores que afectaron su salud); el otro, en pleno proceso de desintoxicación alcohólica, invitado a beber para que dijera frente a las cámaras lo que querían oir. Me pregunto si eso no es una acusación contra quienes ahora se apropian de su “causa”. Tienen razón al decir que fue un asesinato, pero los medios esconden al verdadero asesino: los grupúsculos cubanos y sus mentores trasnacionales. Zapata fue asesinado por la contrarrevolución.
Enrique Ubieta Gómez
ANTECEDENTES
Orlando Zapata Tamayo, de 42 años, no forma parte de los mercenarios que fueron juzgados en marzo del 2003 (no es uno de los 75). Cumplía una sanción conjunta de privación de libertad de 25 años, después de haber sido sancionado en el 2004, a tres años, por Desorden Público, Desacato y Resistencia. Su historial delictivo es el de un delincuente común. Desde julio de 1990, fue procesado y condenado en reiteradas ocasiones por delitos comunes, entre ellos por Alteración del Orden, Daños, Resistencia, dos cargos de Estafa, Exhibicionismo Público, Lesiones y Tenencia de Armas Blancas. Ya en cumplimiento de la sanción de privación de libertad, fue sancionado varias veces por Desorden en Establecimiento Penitenciario y Desacato. En el 2001, se vincula a la contrarrevolución, contactado entre otros mercenarios por Oswaldo Payá Sardiñas y Marta Beatriz Roque. En el 2003, ingresa nuevamente en prisión y a partir de entonces protagoniza varias acciones violentas en ella, agrediendo físicamente a funcionarios penitenciarios. Se negó en reiteradas ocasiones a consumir los alimentos del penal y solo consumía los alimentos que recibía de sus familiares. Se declaró en huelga de hambre el 18 de diciembre de 2009, negándose a recibir asistencia médica. No obstante, fue trasladado primeramente al Puesto Médico del penal, posteriormente, al Hospital Provincial de la ciudad de Camaguey, y después al Hospital Nacional de Reclusos de La Habana. En todos los lugares, se le realizaron estudios clínicos y se le prestó toda la asistencia médica necesaria, incluida terapia intermedia e intensiva y alimentación voluntaria por vía parenteral (endovenosa) y enteral (mediante levín) y se le garantizaron todos los medicamentos y tratamientos necesarios hasta su fallecimiento, lo cual fue reconocido por su propia madre. El 3 de febrero, presentó fiebre que desapareció en 24 horas. Posteriormente, se le diagnosticó una neumonía que se trató con los antibióticos y procedimientos más avanzados. Al comprometerse ambos pulmones, fue asistido con respiración artificial hasta su muerte. Después de su ingreso al establecimiento penitenciario, la madre de Zapata Tamayo, Reyna Luisa Tamayo, se vinculó a actividades de grupos contrarrevolucionarios, por las cuales recibía dinero de organizaciones contrarrevolucionarias que actúan en territorio de Estados Unidos como la Fundación Nacional Cubano Americana.
DECLARACIONES DEL PRESIDENTE DE LOS CONSEJOS DE ESTADO Y DE MINISTROS RAÚL CASTRO RUZ SOBRE EL FALLECIMIENTO DEL RECLUSO ORLANDO ZAPATA TAMAYO, MARIEL, 24 DE FEBRERO DE 2010
Lo lamentamos mucho.
Fue condenado a tres años pero en la cárcel cometió delitos, se le incrementó la sanción. Luego, se le llevó a los nuestros mejores hospitales. Murió, lo lamentamos mucho. Desgraciadamente, en esta confrontación que tenemos con los Estados Unidos, hemos perdido miles de cubanos, sobre todo víctimas del terrorismo de Estado. Entre muertos y discapacitados, han sido alrededor de 5 mil, sin contar otros miles de heridos que llegaron a restablecerse, incluyendo diplomáticos que fueron también asesinados en el extranjero e incluyendo desaparecidos en otros países. El día que los Estados Unidos decidan convivir en paz con nosotros, se acabarán todos esos problemas y superaremos muchos otros problemas. Sencillamente tenemos que acostumbrarnos a vivir respetándonos unos a otros. Ellos dicen que quieren discutir con nosotros y estamos dispuestos a discutir con el gobierno norteamericano todos los problemas que quieran; repetí tres veces, en el Parlamento, todos, todos, todos. Las discusiones no las aceptamos si no son en absoluta igualdad de ambas partes. Ellos pueden indagar o preguntar de todas las cuestiones de Cuba, pero nosotros tenemos derecho de preguntar de todos los problemas de los Estados Unidos. No le reconocemos a ningún país por poderoso que sea, ni a un conjunto de países como podría ser la Unión Europea, derecho a inmiscuirse en nuestros asuntos internos. No obstante, estamos dispuestos a discutirlo todo. En medio siglo, aquí no hemos asesinado a nadie, aquí no se ha torturado a nadie, aquí no se ha producido ninguna ejecución extrajudicial. Bueno, aquí en Cuba si se ha torturado, pero en la Base Naval de Guantánamo, no en el territorio que gobierna la Revolución.














(Ho fatto una traduzione al volo, che non è detto sia corretta)
ZAPATA: UN MORTO UTILE?
La completa assenza di martiri che affligge la controrivoluzione cubana, è proporzionale alla sua mancanza di scrupoli. È difficile morire a Cuba, non solo perchè le aspettative di vita sono come quelle del Primo Mondo – nessuno muore di fame, nonostante la mancanza di risorse, o di malattie curabili – ma perché vige la legge e l’onore.
Las Damas de Blanco e Yoani possono essere arrestate e processate in base alle leggi vigenti – esattamente come negli altri paesi le leggi non possono essere violate: ricevere denaro e collaborare con l’Ambasciata dell’Iran (un paese considerato un nemico) negli Stati Uniti, per esempio, può causare la perdita di tutti i diritti civili in quella nazione -, però esse sanno che a Cuba nessuno scompare, o viene ucciso.
Per la maggior parte delle persone, si dà la vita per un ideale che dà la priorità alla felicità degli altri, non perché uno dà la priorità alla propria. Così la triste morte di Orlando Zapata, un prigioniero comune – con una lunga storia criminale, in niente legata alla politica -, è una soddisfazione intima per i suoi ipocriti “addolorati”.
Trasformato, dopo molte uscite e ritorni nel carcere in “attivista politico”, Zapata è diventato il candidato perfetto per l’autoesecuzione.
Era un uomo “sacrificabile” per i gruppuscoli [controrivoluzionari], e facilmente convincibile nel persistere in uno sciopero della fame assurda, con richieste impossibili (cucina e telefono personali nella cella) che nessuno dei veri sobillatori ebbe il coraggio di sostenere.
Ogni sciopero precedente è stato annunciato dagli istigatori come una probabile morte, ma gli scioperanti rimanevano sempre in buono stato di salute.
Istigato ed incoraggiato a continuare fino alla morte – questi mercenari si sfregavano le mani nell’attesa della sua morte, nonostante gli sforzi che i medici non si risparmiavano -, il corpo di Zapata è ora esibito con cinismo come un trofeo collettivo.
Come avvoltoi aspettavano i media -i mercenari nel cortile e la destra internazionale-, girando in volo intorno al moribondo. La sua morte è una festa. Disgusta questo spettacolo.
Perché quelli che ci scrivono sopra non piangono la morte di un essere umano -in un paese senza esecuzioni extragiudiziali-, ma la esaltano quasi con allegria, e la utilizzano con premeditati scopi politici.
Il caso di Zapata mi ricorda quello di Panfilo: i due furono manipolati e portati in un certo senso all’auto-distruzione, con premeditazione, per soddisfare necessità politiche esterne: uno, spinto a un ininterrotto sciopero della fame di 85 giorni (già ne aveva fatti di precedenti che avevano compromesso la sua salute); l’altro, in pieno processo di disintossicazione dall’alcol, invitato a bere perché dicesse davanti alle telecamere quello che volevano sentire.
Mi chiedo se questo non sia un atto d’accusa contro quelli che ora si appropriano della sua “causa”. Hanno ragione a dire che è stato un omicidio, ma i media nascondono il vero assassino: le fazioni (gruppuscoli controrivoluzionari) cubane e i loro mentori transnazionali.
Zapata è stato ucciso dalla controrivoluzione.
Enrique Ubieta Gómez
PRECEDENTI
Orlando Zapata Tamayo, 42 anni, non fa parte dei mercenari che sono stati giudicati nel marzo 2003 (non è uno dei 75). Stava scontando una condanna alla detenzione di 25 anni, dopo essere stato condannato nel 2004, a tre anni, per disordine pubblico, oltraggio e resistenza. La sua storia criminale è quello di un criminale comune. Dal luglio 1990, è stato processato e condannato più volte per reati comuni, tra i quali per disturbo dell’ordine pubblico danni, resistenza, due episodi di frode, esibizionismo pubblico (??), lesioni e detenzione di armi. Inoltre a completamento della pena di reclusione, era stato punito più volte per aver provocato disordini nelle carceri e per oltraggio. Nel 2001, si legò alla controrivoluzione, tra gli altri mercenari contattati da Oswaldo Paya Sardinas e Marta Beatriz Roque. Nel 2003, entrò di nuovo in carcere e, successivamente, fu protagonista di varie azioni violente in essa, aggredendo fisicamente alcuni agenti penitenziari. Rifiutò ripetutamente di mangiare il cibo della prigione e mangiava solo cibo riceveva dalla sua famiglia. Si dichiarò in sciopero della fame il 18 dicembre 2009, rifiutando di ricevere cure mediche. Tuttavia, è stato trasferito prima ai servizi sanitari del carcere, poi l’Ospedale provinciale nella città di Camaguey, e poi all’Ospedale nazionale per i prigionieri di L’Avana. In tutti questi posti, gli fecero esami clinici e gli furono fornite tutte le cure mediche necessarie, comprese le cure intermedie e intensive e l’alimentazione forzata per via endovenosa ed enterale (attraverso sondino) ed gli sono stati assicurati tutti i farmaci e trattamenti necessari fino alla sua morte: ciò è stato riconosciuto dalla sua stessa madre. Il 3 febbraio, ebbe la febbre, che scomparve in 24 ore. Successivamente gli è stata diagnosticata una polmonite, che è stata trattata con antibiotici e procedure più avanzate. Quando sono stati colpiti entrambi i polmoni, è stato assistito da respirazione artificiale fino alla sua morte. Dopo la sua entrata in carcere, la madre di Zapata Tamayo, Reyna Luisa Tamayo, si legò alle attività dei gruppi controrivoluzionari, per cui ha ricevuto soldi da organizzazioni americane che operano nel territorio degli Stati Uniti come la Fondazione Nazionale Cubano Americana.
DICHIARAZIONI DEL PRESIDENTE DEL CONSIGLIO DI STATO E DEI MINISTRI RAUL CASTRO SULLA MORTE DEL DETENUTO ORLANDO ZAPATA TAMAYO, MARIEL, 24 FEBBRAIO 2010
Siamo dispiaciuti.
Egli fu condannato a tre anni di carcere, ma in carcere commise altri reati, che gli aumentarono la pena. Ma poi, fu portato ai nostro migliori ospedali. È morto, mi dispiace. Purtroppo, in questo scontro che abbiamo con gli Stati Uniti, abbiamo perso migliaia di cubani, la maggior parte vittime del terrorismo di Stato. Tra uccisi e rimasti invalidi, sono stati circa 5 mila – senza contare le altre migliaia di feriti che sono arrivati per essere curati – compresi i diplomatici che sono stati uccisi anche all’estero e anche i dispersi in altri paesi. Il giorno in cui gli Stati Uniti decideranno di vivere in pace con noi, finiranno tutti questi problemi e ne supereremo molti altri. Dobbiamo solo abituarci a vivere rispettandoci reciprocamente. Dicono che vogliono discutere con noi e noi siamo pronti a discutere con il governo degli Stati Uniti tutti i problemi che vogliono; l’ho ripetuto tre volte in Parlamento, tutti, tutti, tutti. Le discussioni non le accettiamo se non sono in assoluta parità di entrambe le parti. Possono indagare o fare tutte le domande su Cuba, ma noi abbiamo il diritto di chiedere su tutti i problemi degli Stati Uniti. Non riconosciamo a nessun paese per quanto potente sia, né a un’unione di paesi come potrebbe essere l’Unione europea, il diritto di interferire nei nostri affari interni. Tuttavia, siamo pronti a discutere su tutto. In mezzo secolo, qui non abbiamo ucciso nessuno, non è stato torturato nessuno, non c’è stata alcuna esecuzione extragiudiziale. Ebbene, qui a Cuba ci sono state torture, ma nella Base Navale di Guantánamo, non nel territorio che governa la Rivoluzione.
http://www.giannimina-latinoamerica.it/taccuino/535-orlando-zapata
ORLANDO ZAPATA (di Alessandra Riccio)
Dicono che Orlando Zapata era fondatore del partito Alternativa Repubblicana ma non sappiamo di questo partito né i programmi né la consistenza. Dicono che era un prigioniero politico ma sappiamo che dal luglio del 1990 entrava e usciva dalla galera con le accuse di possedere armi bianche, due volte per truffa, per esibizionismo, per disordine pubblico e resistenza, due indiscipline che ha continuato a praticare nel carcere.
Nel 2001 era in libertà e come libero cittadino aveva deciso di associarsi ai gruppi di dissenso contro il governo. Nel 2003 torna in prigione, probabilmente come uno dei più di cinquanta dissidenti il cui arresto ha suscitato molto scalpore anche in Europa, motivando sanzioni e prese di distanza. Fatto sta che quel giovane muratore è diventato un “prigioniero politico” per gli avversari del governo cubano che invece lo ha considerato piuttosto un delinquente comune che dava continui grattacapi. La sua condanna iniziale a tre anni era cresciuta in successivi processi fino a 25 anni per azioni violente e aggressione a funzionari penitenziari.
Il 18 dicembre del 2009, Zapata aveva iniziato uno sciopero della fame perché non venivano esaudite le sue richieste di avere in cella una cucina e un telefono personale. Pareva ossessionato dal problema del cibo e mangiavo solo quello che gli portava la sua famiglia.
Ostinato nel proseguire il suo sciopero della fame, non risulta che i suoi compagni di lotta, i gruppi dissidenti, i simpatizzanti che dai luoghi dell’ esilio tifavano per lui abbiano cercato di farlo desistere per lo meno quando la situazione si stava protraendo oltre il possibile. In altre occasioni, lo sciopero della fame di alcune teste più visibili del dissenso era stato interrotto a tempo. I giorni della sua agonia Orlando li ha passati nell’infermeria del carcere, poi nell’Ospedale Provinciale di Camagüey e alla fine nell’Ospedale Nazionale per Reclusi dell’Avana sempre sotto la sorveglianza del medici che gli hanno praticato le terapie di alimentazione forzata; una sopraggiunta polmonite bilaterale ha posto fine a quell’agonia.
Sua madre lo ha potuto accompagnare e non ha negato che al figlio siano state prestate tutte le cure necessarie; d’altra parte, appena qualche mese prima Zapata era stato operato di un tumore al cervello. Ma adesso c’è chi si scaglia anche contro i medici cubani, accusandoli di aver servito i tenebrosi disegno dei fratelli Castro, ormai descritti come dei consumati torturatori sempre pronti alle peggiori abiezioni.
La morte di Zapata, disgraziatamente coincide con la Presidenza Spagnola alla Comunità Europea e con il lavoro paziente del Ministro degli Esteri Moratinos, per convincere il parlamento europeo a normalizzare i rapporti con Cuba dopo quell’infausto 2003. Questa coincidenza ha scatenato negli ambienti ostili al governo cubano una cieca indignazione che gonfia i dati, tace i dettagli, esagera nelle accuse e dà per scontato che a Cuba si pratichino morti extragiudiziarie, si torturi e si violino i diritti dei detenuti.
Yoani Sánchez ha avuto la tribuna d’onore sul quotidiano spagnolo “El País”, in assoluto il giornale che ha preso più a cuore la morte di Zapata. In una Tribuna veemente, la blogger più famosa del mondo si indigna –fra gli altri infiniti orrori del mondo castrista- che al povero Zapata fossero state vietate le visite dei familiari. Da dodici anni due dei Cinque prigionieri politici detenuti nelle carceri statunitensi non possono ricevere la visita delle loro mogli perché il dipartimento di Stato teme che possano rappresentare un pericolo per il paese.
Sulla tomba di Orlando Zapata, invece della pietà, si è voluto scatenare la bagarre utilitaristica, facendo di quel muratore indisciplinato e ribelle uno strumento di macabra utilità nella pur legittima battaglia che ciascuno ha il dovere di condurre per affermare le proprie idee.
La descrizione che fanno di Cuba i media borghesi e la sinistra patinata (la stessa che non si vergogna di utilizzare gli stragisti Mambro e Fioravanti nella campagna elettorale della Bonino nel Lazio, loro sì che sono brave persone…) è veramente incredibile. La Cuba del quotidiano “La Repubblica”, delle vignette di Staino, delle dichiarazioni di Rutelli è proprio “un’isola che non c’è”. Nel senso che non esiste nella realtà, ma solo nella mente malata e ignorante dei collezionatori di sconfitte nostrane. Spero vivamente che i ciclici scioperi della fame dei radicali italiani producano lo stesso effetto di quello praticato dal delinquente Zapata
Ho appreso la notizia tornando da Madrid leggendo El Pais…
Vergognosi, addirittura dicevano che in realtà era un prigioniero politico ma che il “regime” si era inventato i reati per incarcerarlo ecc
Ovviamente in ben 2 paginate di articolo, non c’ era l’ ombra di una prova di tutto questo…Sarebbe chiedere troppo.
Al contrario c’ erano decine di discorsi dei soliti gusanos..Vergognosi, avrò letto El Pais 2 o 3 volte (sempre quando l ho trovato gratis ovviamente), ogni volta c ho beccato articoli diffamanti contro Cuba
D’altronde, per chi tradisce e poi infila una disfatta dietro l’altra, come i “compagni pentiti” nostrani, non c’è niente di più fastidioso di chi non tradisce e continua a combattere con successo, come Cuba.
Addirittura “La Stampa” aveva un link al blog di Yoani Sanchez dove invitava i propri lettori a lasciare dei commenti di dissenso nei confronti del Governo Cubano.
…e ieri sera anche il GR di Radio Popolare ha ripreso la notizia (?) della continuazione (?) dello sciopero della fame (?), citando la dichiarazione dei di$$id€nti: “il mondo deve sapere che nelle carceri cubane bla, bla, bla…”
“Libera veramente”, eh?
[...] dei diritti politici degli altrettanto presunti dissidenti e la morte di Orlando Zapata Tamayo (leggi). In Italia il quotidiano che questa volta si è più distinto per faziosità ed aggressività nei [...]